Me rompo en mil pedazos de cristal que quedan suspendidos antes de caer contra el suelo.

El tiempo se detiene en ese instante en el que mi realidad se fragmenta.

a mi derecha veo un pedazo de mi mano y a su lado un pedazo oscuro, rojo, que sería antes parte de mi corazón.

mis cristalizados organos internos se entremezclan con piel y huesos.

se entrecruzan, se rozan.

Qué espectáculo de color

que hermoso rompecabezas a la inversa.

que duro golpe de realidad.