Me llevo a una amiga auna playa rocosa; llamémosla Jung, por lo de los sueños y la profesión.

Dejamos los complejos en el maletero del coche y nos tumbamosen la orilla cerca del faro. Naturales.


Los pies en el agua.


Tras 20 minutos aparece una madre con sus tres hijos. nos miran. Nos observan. "Sí, pienso, estamos desnudas" Después de observar y cuchichear se colocan a unos poco discretos 10 metros. . . "La eterna necesidad de ser un ser social"-digo. "Y la eterna necesidad de mirar"-dice Jung.

A la media hora aparece unapareja ya en sus 60.Mismo paseo por las rocas. mismos cuchicheos. mismos 10 metros.

Resulta curioso y aburridamente cotidiano que podamos mirar y criticar lo que hacen otros, pero no nos demos la libertad de hacerlo también.